Una sugerencia sencilla para controlar el estrés, guarda relación con la práctica de algunas virtudes singulares, como la ‘generosidad’ y la ‘hospitalidad’.
¿De qué se trata?
La generosidad, en cuanto acto individual dentro de las posibilidades de cada cual, implica dar algo (cosas, recursos materiales o económicos, tiempo, etc.) sin esperar nada a cambio. La hospitalidad, habitualmente y en cuanto disposición noble de acoger, compartir, o festejar, con amabilidad y gozo, a invitados o extraños, puede ser considerada como una versión especialmente social y familiar de la generosidad individual.
